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As I said, this Blog will deal with “Ethics”. For now I won't be outlining a concept or definition of ethics but I will be making some notes about one important question: the separation between ethics and religious moral codes.
Some people think that when a priest says that morality are in decline in the XXI century, he is talking about the presence of homosexuals (they tend to call them: “queers”), prostitutes (“whores”) and, for instance, promiscuous women (“bitches”) in the midst of society. Few times people tend to think that priests are going to talk about environment, ridiculous donations to third world countries, treatment of animals, etc.; despite the fact that these issues are much more important that the question of the “queers” and the “whores” ―although I don’t intend to say that the issues of sexual behavior doesn´t have moral relevance―. Usually they say that the bible and prayer books contain the truth. They want them memorized, but don't want people to think. We have to remember that there are more moral questions to discuss when we go to some grill restaurant than when we have casual sex.
The Plan
(NOFX)
Call it libertarian, because we do as we please
Don't need fear, or force or farce to know morality
Because morals aren't substance you can shove in someone's ear
They're basically a bi-product of a mind thinking clear
The plan, the plan
It's nothing like the bible, there's no lesson to be learned
It ain't the 10 commandments, cause nothings written in stone
It has to do with freedom and personal liberty
I don't fuck with you don't fuck with me
The blueprints of a better world
Were written on a postage stamp
No one bothered to read the front
Stick out their tongue to lick the back
The plan, the plan, the plan, the plan
If you're not part of the cure
You're part of the disease
Father time will tell us who concedes
The blueprints of a better world
Disguise and revealed as fortunes
10,000 Chinese Restaurant
Customers prefer not to read it
when they're taught
Don't think, just eat it
A turning point we call the plan
In order to know what is “ethics”, we just have to know that is freedom. . . but remember that your freedom finish where another's freedom begins. That’s all.
EA
Bilbao, 08-VIII-2008
Al enterarme que Crispinus ha sido detenido bajo la acusación de haber cometido un nuevo asesinato y violación he cogido un vuelo barato que me ha llevado desde Bilbao hasta Italia por 6 euros con el principal objetivo de poder conocer la personalidad del acusado. Luego de pedir una serie de permisos para poder entrevistarme con Crispinus, y con el consentimiento de este, he podido entrevistarme con él hace dos días... la situción para mí era, por demás, muy alentadora pues tenía en frente mio a una de las personas a las que consagraré mi tesis doctoral, y por ello en un primer momento no supe que decir... al cabo de unos segundos Crispinus rompió el silencio y con una voz un tanto tímida pronunció la siguente frase: "Empty Cages... Facing the challenge of animal rights... by Tom Regan". Gracias a que en ese momento yo tenía en mi mano un bolígrafo, pude copiar dicha frase en una hoja, pero al levantar la cabeza Crispnus había desaparecido. La policia italiana me dijo que ya no quería hablar conmigo, pero que en dos semanas me recibiría a la misma hora. Un tanto confuso y apenado por no haber podido entrevistar al asesino, cogí el vuelo de regreso a Bilbao y una vez en casa me sumergí en internet para ver qué es lo que Crispinus habría querido decirme. Bastó con escribir la frase en Google para que en el acto me enterara de qué es de lo que Crispinus hablaba: un libro sobre los derechos de los animales... 4 días después me llegaba por correo la obra y tan solo 5 horas después ya la había leído. He aquí mi apreciación:
Pocos son los autores y los libros que atrapan al lector tanto como Tom Regan y su obra. Basta con empezar la lectura de "Empty cages" para rápidamente darse cuenta de qué trata el texto: ...de una jaula en la cual se encontraban hacinados varios gatos y perros, una persona cogió, utilizando unas largas tenazas metálicas, a una gata blanca viva para luego sumergirla brutalmente en agua hirviendo durante aproximadamente 10 segundos... aún viva pero magullada, la gata es despellejada hasta que, luego de ser arrojada a una cuba de piedra y de agonizar por unos minutos, muere.
Efectivamente, Jaulas vacías constituye una muy buena introducción al problema de los derechos de los animales, aunque, desde mi punto de vista, no la mejor, pues es Regan un ferviente defensor de la idea de que son moralmente relevantes todos aquellos seres que son "sujetos de una vida", noción que desde mi perspectiva ―siguiendo a Singer― no tiene relevancia al momento de dibujar la línea entre lo moralmente relevante y lo moralmente irrelevante.
El libro consta de 5 partes de las cuales la primera constituye una especie de llamamiento a las filas de los “defensores de los derechos de los animales” de toda la gente que aún no lo es. Describe Regan cómo una persona común y corriente puede terminar siendo un ferviente defensor de los derechos de los animales relatando cómo fue emplazado él personalmente para seguir esta forma de vida.
La segunda parte constituye el eje filosófico de la obra, pues analiza el autor la noción de “derechos morales”, su importancia y su fundamento. No comparto la idea de la existencia de los llamados derechos morales, pues desde mi perspectiva un derecho llega a ser tal únicamente desde que es positivizado en alguna norma jurídica ―en mi opinión, previamente no existe un derecho moral, sino únicamente el interés de proteger los bienes jurídicos de determinado individuo de un peligro concreto―. Como lo había indicado más arriba, Regan defiende la idea de que el fundamento de los derechos de los animales radica precisamente en la capacidad de ser “sujeto de una vida” y construye toda su teoría en base a esta idea.
Por su parte, la tercera parte nos ofrece un breve análisis sobre el estado actual de la legislación norteamericana respecto del cuidado de los animales sometidos a la explotación humana. Regan demuestra cómo los cuerpos legislativos articulados para “proteger” a los demás animales no tienen, en la práctica, el efecto deseado.
Es importante resaltar la cuarta parte del libro, pues es esta la que, en mi opinión, es la más importante de toda la obra ―debido, fundamentalmente, a que no coincido con la teoría que Regan ha estructurado para justificar el otorgamiento de derechos fundamentales a los demás animales y que desarrolla en los apartados anteriores―. El autor detalla minuciosamente todo el proceso de “metamorfosis” que sufren los demás animales para satisfacer las necesidades humanas, metamorfosis esta que, para los individuos que la padecen, implica cantidades inimaginables de dolor y sufrimiento. Es así como Regan nos detalla la forma en que se transforma a los demás animales en comida, en prendas de vestir, en espectáculos de diversión para el público y en instrumentos de investigación.
Por último, el autor finaliza la obra describiendo brevemente el trabajo que los defensores de los derechos de los animales han llevado a cabo hasta la fecha y, además apuntando algunas sugerencias para todos aquellos “emplazados”. No cabe duda que el último párrafo del epílogo constituye la parte más excitante de todo el texto, pues en él se vuelve a traer a colación la historia con la que empezó la obra: la historia de la gata que encerrada en una jaula esperaba el momento en que la sumergirían viva en agua hirviendo para el cocinero del restaurante pudiera despellejarla para satisfacer los paladares de los comensales. Regan relata cómo debería ser haber acabado esa historia (y todas las demás historias en la que otros animales esperan en sus prisiones el momento en el que serán asesinados): el cocinero entra al lugar donde se guardan todas las jaulas y, para sorpresa suya, encuentra todas vacías (incluso la que contenía hacinada a la gata blanca) y al lado de las prisiones a Regan y a mi de pie, preparados para explicar lo sucedido y dispuestos a afrontar lo que el destino nos depare.
En fin “Empty cages” es, sin lugar a dudas, una excelente obra que recomiendo a todos aquellos que aún se están introduciendo al estudio de algunos temas de filosofía contemporánea. Espero que Chris se anime a leer este libro pues, al fin de cuentas, no en vano Regan lo dedicado “a los emplazados, donde quiera que estén”.
PS. Me estoy preparando para mi nueva visita a Crispinus... ¿me comentará algo sobre este libro?
EA
Bilbao, 30-V-2008
Chris sabe que soy un ferviente seguidor teórico-práctico del utilitarismo de preferencia [para más detalles sobre el tema véase Singer, Ética práctica, pp. 6-11]. La defensa de los derechos de los animales ha constituido, durante el último lustro y junto con el Derecho penal, mi principal foco de atención dado el interés que despierta para mí el estudio de las diversas formas de opresión estatal. Por ello, como primera nota consagrada a la causa de la liberación animal, me ha parecido oportuno incluir el video de la canción "Quiero vivir" de la banda limeña Futuro Vegapop, pues en ella se intenta mostrar que algunos intereses de los demás animales son idénticos a los de los humanos.
Digo todo esto porque una de los principales argumentos de quienes defienden la idea de que el Estado no debe otorgar derecho fundamentales básicos a los demás animales, es que éstos carecen de consciencia, por lo que estarían físico-biológicamente incapacitados para poder tener interés en que los que los que los oprimimos nos abstengamos de hacerlo, pues con ello estaríamos causándoles algún perjuicio o daño en su integridad físico-psíquica o en su salud. Si bien es cierto que a mi juicio el poseer cierto grado de consciencia (autoconsciencia) es una factor irrelevante para debatir en torno al fundamento o justificación de los derechos fundamentales, intentaré a continuación indagar sobre la cuestión de que si es realmente cierto que los demás animales carecen de consciencia.
Pues bien, para poder determinar dicha cuestión, en principio debemos determinar y precisar la noción de la palabra consciencia. Los etólogos, indican que existen dos niveles o grados de consciencia: la primera es la perceptiva (que implica la percepción del entorno) y la segunda es la denominada autoconsciencia (que implica la capacidad de saber quién es uno o una misma en el mundo, por ejemplo, yo sé que soy Emilio José Armaza, y estoy seguro que no existen otros “Emilios Armazas” en el mundo con la misma experiencia y pensamiento que el mío). Naturalmente existen muchas especies animales que tienen consciencia perceptiva [Cfr. Bekoff, Nosotros los animales, pp. 65], como por ejemplo los humanos, los chimpancés, los cerdos, etc; pero también es posible que existan otros tantos que no la tengan, por ejemplo las ostras.
Estudios, ya no tan recientes, han demostrado como algunos chimpancés utilizan espejos para acicalarse partes de su cuerpo que sólo podrían ver de esa forma; incluso utilizan el mismo sistema para poder examinar las marcas que los científicos dejaron en sus cuerpos mientras éstos estaban sedados. De esto se puede deducir que los individuos a los que hacemos referencia estarían afirmado: “este (esto) soy yo”. Y, por otro lado preguntándose “¿qué me ha pasado?”.
Pues bien, demostrado otros animales son, al igual que nosotros, autoconscientes pasemos a analizar brevemente si la falta de esta capacidad es moralmente relevante para reducir el valor del sufrimiento de estos otros animales.
Supongamos que Juan ha sufrido un accidente que ha dañado irremediablemente su cerebro, de manera tal que ahora posee las mismas capacidades que una gamba (aunque no sabemos con precisión si estos animales son o no autoconscientes, para efectos del presente ejemplo vamos a suponer que no lo son). De esta manera tenemos a un humano que, a pesar de no ser autoconsciente, aún posee la capacidad de percibir el mundo que lo rodea. No sabe quién es ni que hace en este mundo, pero si sabe que si le doy un golpe le va a doler mucho. ¿Es el interés por evitar el dolor de Juan, menos valioso que mi interés por lo mismo? Desde ya nos atrevemos a indicar que el valor del interés por evitar el dolor no depende de la capacidad de autoconsciencia que posean o no los individuos que se pretendan comparar, sino únicamente de la capacidad de sufrir (lo que implica la presencia de la consciencia perceptiva). Nadie estará legitimado para prender fuego al brazo de Juan por el simple hecho de que este no sepa qué o quién es, ni que hace en este lugar.
A pesar de que, a mi juicio, la posesión o carencia de esta capacidad no es relevante al momento de hablar sobre la justificación de los derechos fundamentales de los animales, de todas maneras, me atrevo a afirmar que, sin lugar a dudas, entre otros muchos animales, todos los primates (humanos, chimpancés, gorilas y orangutanes), perros, vacas, cerdos, ratas, ratones, delfines, ballenas, cabras y casi todos los mamíferos poseen autoconsciencia pues esta capacidad se puede observar claramente de las interacciones que estos animales tienen con otros individuos en el seno de sus sociedades (véase que en las sociedades de casi todos los mamíferos el jefe o líder del grupo sabe perfectamente que lo es, y el súbdito, asimismo, conoce a la perfección el lugar que ocupa).
Como no tengo nada más que decir por ahora los dejo con el video prometido.
EA
Bilbao, 29-V-2008
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Peter Singer, Ética práctica, Traducción de Rafael Herrera Bonet, Cambridge University Press, Madrid, 2003.
Marc Bekoff, Nosotros los animales, Traducción de Rafael Boró, Editorial Trotta, Madrid, 2003.
“¿Sobre qué podría yo escribir en un portal de esta naturaleza?” fue la primera pregunta que vino a mi mente cuando Chris me dio la idea de empezar este Blog. Entonces recordé que mi gran amigo Alberto (Beto) Hallazi tiene uno ―que suelo leer con frecuencia― donde practica y desarrolla su prosa cuidando minuciosamente cada detalle por minúsculo que parezca; no en vano se graduó con honores de la Facultad de Ciencias Jurídicas y Políticas ―de la misma Universidad en la que yo estudié― presentando una brillante tesis sobre Literatura y Derecho. Dado que tanto él como yo, constituimos en España ―donde incluyo al País Vasco, aunque sé que no debería hacerlo por una serie de razones que, en una nota posterior, me permitirán demostrar que efectivamente los vascos (al menos los abertzales) no son españoles― parte de esa clase de jóvenes que se preocupa por el desarrollo de la Ciencia del Derecho, aunque montados en distintos caballos de batalla, he pensado que sería conveniente que los temas que trate en este espacio estén dedicados al análisis de cuestiones que, en medio de su diversidad, tienen como punto común el hecho de que constituyen parte de las ciencias que menos desconozco: Bioética, Bioderecho y Derecho penal (no obstante, me reservo el derecho de, esporádicamente, escribir alguna cosilla sobre algún tema que no tenga nada que ver con los anteriormente mencionados, vr. gr. política, idiosincrasia de los pueblos, recensiones, etc.).
Al principio sentí temor por el hecho de pensar que, posiblemente, los temas que desarrollaré sean inapropiados para un sitio como este; pues imaginé que estos lugares son únicamente frecuentados por diestros artistas e intelectuales que colgaban una serie de relatos y/o poesías escritos, todos ellos, en elegante prosa y verso. Por suerte rápida fue mi mente al darse cuenta de que cualquiera ―las más de las veces algún friki― puede escribir un Blog y tocar temas que, para algunos de nosotros, nos pueden parecer tan absurdos como disparatados: “no sé que hacer este finde ¿voy a una fiesta en un barrio de inmigrantes? o ¿busco la manera de independizarme de mis padres?”, “por fin han descargado algunas canciones del ares!!! Que linda que es la música que escucho”, o “del por qué la lluvia cae de arriba para abajo y no de abajo para arriba”, etc. etc. etc… En fin… El hecho es que ahora tengo claro que no es necesario ser artista para poder escribir en un portal como este; y, como quiera que de artista no tengo ni la apariencia, he decidido echar a andar este diario así que, usando como arma un portátil y mi razonamiento, a continuación y de manera constante empezaré a disertar sobre algunas de las cuestiones que se enmarquen dentro de los temas que he precisado en el párrafo anterior.
¿Tratará este Blog sobre temas que solo podrán ser entendidos por juristas y filósofos?
No. Si bien es cierto que se mencionará el estado actual de la legislación en relación con la materia analizada, la carga de tecnicismo jurídico será incluida sólo cuando sea absolutamente necesaria, facilitando de esta manera al lector no acostumbrado a utilizar el, a veces, “repugnante” lenguaje que los juristas solemos utilizar cuando compartimos ideas con otros individuos de nuestra misma condición. Lamentablemente no puedo decir lo mismo de la carga filosófica. Dado mi apego por el consecuencialismo construiré toda mi teoría en base a los postulados utilitaristas que suscribo. Las citas a Jeremy Bentham (1748-1832), Peter Singer (1946) y a mi maestro Carlos María Romeo Casabona (1952) seguramente serán abundantes, pero intentaré, en la medida de mis posibilidades, no excederme en términos y dogmas que nos lleven a complicar el estado de las discusiones. En conclusión, desde ya me atrevo a afirmar que los temas contenidos en este portal podrán ser entendidos tanto por un niño de 15 años, como por los frikis, tanto por los ya no tan niños de 35 años (aunque aún vivan en casa de papá), como por los literatos, músicos, médicos, artistas, filósofos, abogados, electricistas, personal de limpieza, inmigrantes deseados y no deseados, y cualquier otra persona que sin importar su constitución física, lugar de origen, sexo o religión tenga el interés en recopilar y/o analizar los temas que en las semanas siguientes se irán implementando en este espacio.
¿Tratará este Blog sobre temas que solo les interesan a juristas y filósofos?
No. Aunque es verdad que los científicos dedicados al estudio de la Filosofía y del Derecho les han prestado su atención durante la mayor parte de su historia, claro es que las cuestiones ético-jurídicas derivadas de la eutanasia, el aborto, la clonación, la manipulación genética, los derechos de los animales, la inmigración, la discriminación, la pena de muerte, las respuestas punitivas ante los delincuentes habituales (violadores y asesinos en serie), el terrorismo, la pobreza en el mundo, el nuevo colonialismo económico, etc. constituyen uno de los principales focos de atención de la sociedad post-industrial de nuestros días.
La prensa, las declaraciones de los políticos, las tertulias en los bares y/o cafeterías con los amigos de la “cuadrilla”, así como el “día a día” de las ciudades cosmopolitas y multiculturales de hoy en día nos muestran que asuntos como estos se encuentran en permanente latencia en las agendas de la sociedad moderna. Por estas consideraciones, suponemos que todo miembro de las sociedades en las cuales nos desarrollamos seguramente tendrá alguna una opinión respecto de estos temas que, hoy por hoy, ya no son más monopolizados por los viejos filósofos encerrados en sus torres de marfil, pues de allí han pasado a estar monopolizados ahora por todos y cada uno de los individuos que constituyen y trabajan por el desarrollo de la comunidad contemporánea.
Consideraciones finales
Por último, quiero indicar que he considerado acertada la idea de dejar abierta la posibilidad de incluir, en el presente espacio, el trabajo de todo investigador que haya dedicado su atención al estudio de alguno de los temas que comprenderá el Blog.
Nada más me queda por decir a modo de presentación de mis “bitácoras” así que, no sin antes agradecer de antemano los aportes y comentarios de las personas que lean lo que mi cerebro emana, doy paso al “tiempo” pues es él quién se encargará de permitirme comenzar a escribir “algo” sobre “algo”.
Un afectuoso saludo.
EA
Bilbao, 10-V-2008.
