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Hoy ha llegado a mi correo un brevísimo texto elaborado por la fina pluma de César Hildebrandt. Luego de leerlo me ha parecido buena idea reproducirlo, así que —sin más preámbulo— os dejo con dicha presea:
«Dentro de veinte mil años quizá el mamífero humano haya trepado los peldaños suficientes como para mirar, desde el asombro, la compasión y el horror, lo que su remotos ancestros tenían por costumbre repetir en aquel tenebroso siglo XXI.
Escribirán entonces esos humanos desmugrados que en el siglo XXI de lo que se llamó era cristiana los llamados protohumanos permitían que un tercio de su población padeciese hambre mientras gastaban en armas cinco veces más dinero de lo que les hubiese costado dar de comer a toda su población —preocupación que hasta en las jaurías de hienas resulta prioritaria—.
Descubrirán, bajo los restos de una isla que alguna vez se llamó Manhattan, los documentos que habrán de probar que los que construyeron la civilización que estuvo a punto de acabar con el planeta tenían conocimiento pleno de las consecuencias de su actos y que no hicieron nada para impedirlo porque la suya era una cultura que tenía la autodestrucción como meta, el odio como propósito, la codicia como horizonte, la estupidez como aglutinante, la miseria moral como principio y la crueldad como sello distintivo.
Se preguntarán esos humanos largamente mejorados cómo pudo la especie de los bípedos concienciados (es decir, los protohumanos) vivir tanto tiempo en las tinieblas, exterminándose entre sí y pudriendo las aguas principales, y cómo pudieron cerebros tan primitivos crear la nanotecnología y la manipulación genética. La probable explicación para tal paradoja será la de que el protohombre de ese periodo separó por completo, en el más suicida de sus gestos, la inteligencia de la generosidad, la técnica de la ética y la economía de los límites impuestos por la naturaleza.
Mucho se asombrarán esos estudiosos en relación a nuestra barbarie digital. Nuestro modo de envenenar todo entorno, por ejemplo, los asombrará y nuestro apego a las actividades sanguinarias los dejará estupefactos. Tan estupefactos que se preguntarán si ellos, en realidad, proceden de nosotros o si hubo, en el medio, un eslabón perdido que pudiera explicar el tránsito de la bestia humana del siglo XXI al auténtico homo sapiens del siglo CCXX.
Puedo asegurar que una de las cosas que más espanto producirá en esos observadores del futuro será lo que la muy enterrada civilización del siglo XXI llamó “la fiesta de los toros” —o “fiesta de la tauromaquia” según el códice que se consulte—.
“En ese estadio de la evolución cortical —escribirá un especialista en ritos bárbaros— los protohumanos del siglo XXI se encerraban en un ámbito circular y torturaban a un toro ibérico hasta hacerlo sangrar con abundancia, primero, y hasta matarlo, después, en una ceremonia cuyos detalles no se han podido reconstruir completamente pero que apelaba —y de eso no parece haber duda— a diversas armas blancas, piezas de punta y filo de las que sólo se han conservado dos ejemplares hallados hace tres siglos en las excavaciones de lo que alguna vez se llamó Ciudad de Lima...”
El asombrado estudioso apuntará que en las pocas crónicas limenses que sobrevivieron al siglo de las grandes inundaciones se describe el jolgorio de esos protohumanos ante el sufrimiento del toro ibérico, su simiesco modo de batir palmas mientras la hemorragia del cuadrúpedo aumentaba y la naturaleza decididamente criminal de ese desmán sacrificial.
“Nunca el salvajismo de esa extensa Edad Media alcanzó una expresión tan fiel como en aquella función que parecía llenar de júbilo hasta a las hembras de esos humanoides y aun a sus cachorros, los mismos que estaban autorizados para presenciar tamaño espanto y, por ende, para alabarlo y enseñárselo a su descendencia”, señalarán esos perplejos investigadores.
En un libro hoy impensable —“Historia de la crueldad”, del año 17,208— el erudito Christopher Dédalo, de la escuela antropológica de Nairobi, llegará a asegurar que entre los siglos 19 al 21 muchos protohumanos estuvieron convencidos de que la infame actividad de la taurofilia —una vertiente de la hematofilia humanoide— estaba relacionada con lo que en ese periodo se consideró arte, cultura y tradición. Dédalo agregará que no es de extrañar que aquellos protohumanos que mataban por diversión y torturaban para su dicha desatasen, a fines del siglo XXI, la llamada Primera Guerra Nuclear de alcance planetario.
Seremos, con toda justicia, unas breves líneas en algún ensayo sobre el horror y la noche de los tiempos.»
Para ser honesto con mi público imaginario, he reproducido este texto con motivo de las continuas marchas y manifestaciones que durante estas semanas se han llevado a cabo en el Perú; aunque estoy plenamente consciente de que el sólo hecho de expresar mi apoyo a una causa tan noble no es suficiente para poder hacer frente a este tipo de ataques contra la integridad física y/o vida de los animales no humanos (no está demás recordar que existen otras formas de crueldad de similar calaña —vr. gr. peleas de gallos—).
A pesar de que los “protohumanos” —en palabras de Hildebrandt— únicamente somos responsables por nuestros propios actos, resulta imperante traer a mientes el hecho de que, en cierta forma, me siento avergonzado y responsable debido a que algunos parientes míos muy cercanos (en concreto dos de los hermanos de mi padre) se dedican en sus ratos libres a reproducir, criar, torturar y asesinar gallos. En Jesusland esta tradición está demasiado extendida, aunque también es cierto que durante el último lustro los grupos de defensa han ido en aumento (véanse, por ejemplo, los colectivos de Arequipa Antitaurina, Organización Anarquista Amor y Odio y, por último, Revolución de la Cuchara - AQP). Ante tal situación, considero sumamente necesaria la búsqueda de la cohesión y coagulación de los diversos colectivos que, de una u otra forma, tienen como miras la liberación de los demás animales; no es por nada, pero creo que en el momento en que empecemos a unirnos para trabajar juntos, por fin empezaremos a darle vuelta al partido; hoy hemos anotado un gol, pero los tauricidas aún nos llevan unos cuantos de ventaja. . . es hora de articular un complejo plan de ataque.
EA
Bilbao, 3-XI-2008
As I said, this Blog will deal with “Ethics”. For now I won't be outlining a concept or definition of ethics but I will be making some notes about one important question: the separation between ethics and religious moral codes.
Some people think that when a priest says that morality are in decline in the XXI century, he is talking about the presence of homosexuals (they tend to call them: “queers”), prostitutes (“whores”) and, for instance, promiscuous women (“bitches”) in the midst of society. Few times people tend to think that priests are going to talk about environment, ridiculous donations to third world countries, treatment of animals, etc.; despite the fact that these issues are much more important that the question of the “queers” and the “whores” ―although I don’t intend to say that the issues of sexual behavior doesn´t have moral relevance―. Usually they say that the bible and prayer books contain the truth. They want them memorized, but don't want people to think. We have to remember that there are more moral questions to discuss when we go to some grill restaurant than when we have casual sex.
The Plan
(NOFX)
Call it libertarian, because we do as we please
Don't need fear, or force or farce to know morality
Because morals aren't substance you can shove in someone's ear
They're basically a bi-product of a mind thinking clear
The plan, the plan
It's nothing like the bible, there's no lesson to be learned
It ain't the 10 commandments, cause nothings written in stone
It has to do with freedom and personal liberty
I don't fuck with you don't fuck with me
The blueprints of a better world
Were written on a postage stamp
No one bothered to read the front
Stick out their tongue to lick the back
The plan, the plan, the plan, the plan
If you're not part of the cure
You're part of the disease
Father time will tell us who concedes
The blueprints of a better world
Disguise and revealed as fortunes
10,000 Chinese Restaurant
Customers prefer not to read it
when they're taught
Don't think, just eat it
A turning point we call the plan
In order to know what is “ethics”, we just have to know that is freedom. . . but remember that your freedom finish where another's freedom begins. That’s all.
EA
Bilbao, 08-VIII-2008
Hace ya un par de semanas que he dejado Arequipa para volver a Bilbao. Tengo muy buenos recuerdos de la tierra de Jesús (con la única excepción de que Arequipa es precisamente eso: la tierra de Jesús) y ahora mencionaré algunas cosillas sobre ello:
La familia está muy bien (o al menos eso parecía jajaja). Papá, que trabajando mucho como siempre, está a punto de publicar una obra que será de importancia fundamental para la ciencia del Derecho penal peruano. Mamá ha hecho un negocio genial que ha permitido casi duplicar el capital familiar (no se asombren. . . el capital familiar no era gran cosa). Manuel, aunque a mi llegada estuvo medio emo, al parecer ha decidido cortarse el cabello. . . espero que ya lo haya hecho jajaja, además está estudiando inglés. . . poco tarde para hacerlo, pero bueno ¿peor es no hacerlo no?. . . Por último, la abuela está bien. . . sigue igual que siempre. . . anciana católica con la mente cerrada y muy retrógrada. . . típica arequipeña. . . orgullosa de su estirpe y su cultura. . . aunque ya estoy desheredado, estuvo a punto de volver a hacerlo (aunque ya no sé que me iba a “quitar”) cuando le dije que Chris había tenido una interrupción voluntaria del embarazo!!! Tuve que decirle que era broma porque de lo contrario le iba a dar un ataque cardiaco.
Por otra parte, lamento mucho no haber tenido tiempo suficiente para visitar a los amigos. . . en especial me apena mucho no haber visto a Javier más de unos minutos. Teníamos que conversar mucho de muchas cosas, pero el destino no ha querido que en esta oportunidad nos encontremos. . . ya habrá tiempo para hacerlo. A los dos únicos camaradas que pude ver fueron Beto Hallazi (la noche arequipeña reune a los amigos no?) y a Cesar Belan, pues estuvo en todas las conferencias que junto con Sergio Romeo dimos, tanto en la UCSM como en la UNSA.
Pues nada. . . eso fue básicamente todo lo que pasó en JesusLand, ahora estoy nuevamente en casa. . . ya no estoy rodeado de católicos, pues ahora a mi alrededor puedo vislumbrar a la muchedumbre vasca. . . siempre igual. . . siempre con cosas buenas y malas. Lo malo es que aún no encuentro un lugar donde me pueda sentir plenamente a gusto. . . ya no se qué es peor. . . Os dejo con la canción que cantaba al despedirme de la Ciudad Blanca.
EA
Bilbao, 04-VIII-2008
Durante mi estancia en la Ciudad de México con ocasión de la celebración de la segunda reunión de los miembros del Proyecto LatinBanks de la Comisión Europea, tuve la oportunidad de asistir a un Seminario que se organizó con el objetivo de despertar el interés de la comunidad científico/jurídica por el tema, así como para divulgar algunos de los resultados ya obtenidos en el marco del proyecto.
Dicho seminario contó con la participación de los más destacados especialistas europeos y latinoamericanos sobre el tema, entre los que destacaban el Prof. Carlos María Romeo Casabona, el Prof. Jürgen Simon y la Profª.Ingrid Brena Sesma. No obstante también pude escuchar las conferencias de dos invitados locales, que desde el punto de vista de las ciencias empíricas nos iban a ilustrar sobre cómo se está llevando esta actividad en los biobancos mexicanos.
Naturalmente, cuando estuve escuchando la intervención de mi maestro, nuevamente me quedé sin respiración. . . cuanto conocimiento! Por más que leo y releo sus libros no pasa un día sin que aprenda nuevas cosas de él. Es un hombre que se ha adelantado a nuestro tiempo y los libros que escribe son libros del presente y también del futuro.
No me sucedió lo mismo cuando escuché a uno de los invitados locales hablar sobre cómo lleva la colección y el manejo de muestras biológicas en la institución que dirige ―y cuyo nombre no mencionaré―. Pretendiendo mostrar los beneficios de la existencia de los biobancos en México nos hizo ver como su institución había llevado a cabo una serie de estudios que al final dieron como resultado el perfeccionamiento de ciertas técnicas que permiten determinar con bastante certeza qué grupos étnicos son propensos a ciertas enfermedades cardiacas. Nos enseñó unas diapositivas en las cuales mostraba los resultados de sus investigaciones: los asiáticos, los negros y los caucásicos son menos propensos a sufrir cierta enfermedad cardiaca que los latinoamericanos que habitan en México. Hasta allí yo no veía nada raro. El problema vino cuando sucedió nos mostró las siguientes diapositivas. . . el científico nos explicó cómo su institución había recolectado una serie de muestras biológicas de varias poblaciones indígenas mexicanas y las había almacenado para analizar su propensión a dicha enfermedad. Se vanagloriaba al decir que había contado con el consentimiento informado de todos los donantes y que habían invertido una buena cantidad de dinero para una campaña de información de los beneficios que podría traer la investigación biomédica (cuestión de la cual no dudo en absoluto). Hasta aquí yo no conseguía ver ninguna objeción de carácter ético a su actuación, pero ya empecé a ver lo que venía. . . y que al final sucedió. Nos mostró una tabla en la que clasificó a las poblaciones indígenas de acuerdo a su nivel de propensión a ciertas disfunciones cardiacas. Nos hizo ver cómo los habitantes de una en particular ―especificando su nombre― son altamente propensos a padecer estas afecciones!!! Mi juicio ético-jurídico se inundó de asombro. . . no me lo podía creer. . . el científico estaba revelando datos altamente peligrosos.
Si yo hubiera sido gerente o dueño de una compañía de seguros hubiera retirado mis ofertas de seguros de vida por afecciones cardiacas para todos los habitantes del pueblo que el científico mencionó.
La gente que me rodea siempre me ha dicho que mi pensamiento es muy liberal. Yo también lo creo así, pero hay límites por los cuales no puedo pasar. La biotecnología, y para el caso que nos ocupa la actividad desarrollada al interior de los biobancos, es una herramienta que puede traer grandes beneficios a los animales que habitamos este planeta, pero hay muchos riesgos que tendremos que saber minimizar para evitar posibles afectaciones a los derechos fundamentales que eventualmente puedan verse lesionados.
Me parece muy bien que en Latinoamérica se esté invirtiendo en investigación. . . me parece extraordinariamente bien que se analicen las muestras biológicas de los habitantes de México para poder, en un futuro, prevenir o curar ciertas enfermedades. . . pero considero que el publicar los resultados individualizando a la comunidad que es propensa a cierta enfermedad puede traer consecuencias bastante nocivas para los habitantes de dicho pueblo. . . esta es una más de las consideraciones que deben tenerse en cuenta al momento de debatir en torno a las cuestiones derivadas de la regulación jurídica del consentimiento informado, el deber de confidencialidad y la protección de la intimidad y de los datos genéticos de los individuos y de los pueblos que sean sometidos a este tipo de actuaciones. . . ¿es que hemos olvidado lo que sucedió hace unos años en Islandia?
EA.
Ciudad de México, 6-VII-2008
Crispinus está un tanto melancólico. La última vez que fui a visitarlo, y le dije que no podría ir a verlo sino hasta fines de julio, me ha dicho que me echará de menos. . . Aunque a mi también me da un poco de pena, creo que es algo inevitable. Tenía muchas cosas que hacer y aún me quedan unas cuantas por delante. Obviamente Chris tampoco lo ha pasado bien. Ha estado sola toda la semana pasada y, aunque hablábamos por teléfono todos los días, se que le hacía mucha falta tenerme a su lado ―por supuesto que su existencia a mi también me ha hecho mucha falta―.
He trabajado mucho y aún me quedan pendientes algunas cosillas. En esta nota no describiré estrictamente lo que hice, sino las experiencias que tuve durante la semana que estuve lejos de casa y sobre mis perspectivas de lo que será el inminente viaje a México y a Arequipa.
La cultura del bienestar: el paradigma de Munich
No conozco Munich, nunca he estado allí y por esa razón no podría elaborar un juicio razonablemente válido como para poder juzgar o alabar a esta ciudad y a sus habitantes (obviamente nunca lo haría generalizando las afirmaciones que se me ocurran sobre las personas). Sin embargo, con ocasión de mi viaje a Budapest, hace unos días he tenido la oportunidad de pisar el aeropuerto de esta ciudad germánica. . . vaya estación de aviones!!!!
A pesar de que he viajado mucho y he estado en muchas ciudades de Europa y América creo que el aeropuerto de Munich es el más moderno que he visto en toda mi vida. Esta claro que los alemanes tienen el dinero suficiente para construir tamaña obra!!! Me había quedado completamente anonadado con las pequeñas cosillas que hacían de la estación una gran obra. Me alegro por los alemanes, en realidad me alegro de que tengan un aeropuerto 100 veces mejor que el de Bilbao y 200 que el de Arequipa, pero en cuanto estuve observando la moderna infraestructura con la que contaba dicha estación el punk que llevo en mi interior me dio un fuerte golpe a la consciencia para intentar hacerme ver algo que siempre me había preocupado pero que por un momento olvidé: la injusticia.
¿Por qué Alemania tiene estos lujos mientras en África la gente ni siquiera tiene un pan para aplacar el hambre?, ¿qué han hecho los alemanes para merecerlo?
Sería injusto culpar exclusivamente a los alemanes por el problema del hambre en África, pero eso no excluye el hecho de que todos nosotros somos efectivamente culpables y responsables de lo que pasa en los países de la periferia. Aunque tengo que reflexionar un poco más sobre este tema, por lo pronto se me viene a la mente la siguiente pregunta: ¿qué hacemos para ayudar a los países de la periferia?
A ambos lados del Danubio: El "5th European Course on Biotechnology Ethics", Buda y Pest
Junto con mi gran amiga y compañera de trabajo María Jorqui, la semana pasada estuve en Budapest. Aunque el motivo de esta breve estancia fue el Curso de Bioética que he mencionado en el título de este apartado, he aprovechado para conocer tanto la ciudad húngara que nos acogía como la cultura y costumbres de su gente. Lo primero que noté al llegar a Budapest fue la diferencia de presupuesto (en relación con Alemania) que los gobiernos y las empresas privadas cuentan para la construcción de los edificios destinados al uso público. El aeropuerto es incluso más pequeño que el de Lima, está muy descuidado y tiene un ambiente muy deprimente. Deben existir otras necesidades que los húngaros necesitan cubrir antes que construir un aeropuerto bonito. La misma impresión me he llevado de las calles. . . edificios que en su momento parece que fueron monumentales construcciones hoy solo son una serie de apartamentos que necesitan ser reformados o rescatados. Quiero hacer hincapié en el hecho de que, a pesar de que son un tanto viejos, sus edificios son los más bonitos que he visto en toda mi vida. . . lo que queda al parecer son sólo recuerdos de antiguas épocas de bienestar en el Danubio!!!
No he tenido oportunidad de conversar con su gente (salvo los anfitriones del curso), principalmente porque no hablan inglés y ―aunque el mío no es perfecto― tenían dificultades para entendernos cuando les preguntábamos alguna cosilla. Por lo menos me he dado cuenta que los españoles no son los únicos habitantes del "primer mundo" que por lo general no hablan inglés!!!
El curso ha estado muy interesante, pero demasiado agotador. . . debido a la presión de nuestros profesores yo tuve que intervenir con una mal hilada exposición el martes 24 de junio titulada “The role of Law in evaluating biotechnological developments”. Pasé toda la noche del lunes escribiendo lo que iba a hablar el día siguiente. . . Por suerte tengo alguna noción del tema así que más tiempo pasé preparando la traducción del texto que escribiéndolo uffff vaya trabajo.
Por otra parte he podido conocer a muchos otros jóvenes interesados en la cuestión de la Bioética, pues en el curso estaban asistentes de varios países europeos. Qué bueno es conocer gente nueva, intelectuales de diversos países, intercambiar experiencias y conocimientos, darse cuenta de que este mundo es muy grande y que hay mucho más allá fuera de las estúpidas fronteras que por tradición hemos recibido, etc. No faltaron las birras.
Luego de intercambiar direcciones de correo electrónico y teléfonos, me dio mucha pena dejar el curso y despedirme de mis nuevos amigos para ir de vuelta a Bilbao.
Supongo que la vida siempre será así.
Muy orgulloso de mis amigos
Una vez de vuelta en casa me he enterado de dos cosillas que me hacen muy feliz. Javier ya va a leer la tesis en la Facultad de Derecho de la UCSM. . . le faltan solo unos días para “entrar al ruedo” y seguramente estará muy nervioso. La tesis versa sobre la cuestión de los derechos de los animales y, aunque no coincido con algunos de los planteamientos que ha manifestado, estoy por demás seguro de que es un trabajo de primer nivel. Ya veremos como le va el día de la lectura del trabajo. . . ahora debe estar estudiando y muy nervioso. . . recuerdo cuán mal lo pasé cuando yo tuve que pasar por ese examen!!!
Bueno, estoy completamente seguro de que todo le va a ir muy bien pues se ha esforzado mucho por su tesis, además ha contado con buena bibliografía y siempre ha sido un arequipeño muy juicioso. Javo es mi mejor amigo en Arequipa, lo quiero mucho y le deseo lo mejor del mundo.
La otra cuestión que me ha alegrado mucho es que he descubierto, navegando en internet, que mi gran amigo Eduardo Bardalez ha creado su propio blog consagrándolo al análisis del Derecho. Definitivamente es un foro que recomiendo a todos aquellos que estén interesados en el Derecho pues las notas ―escritas con la rigurosidad que caracteriza a Eduardo― hacen gala del gran saber y de la preclara mente de mi gran amigo y compañero de la escuela de Derecho de la Universidad arequipeña.
Tanto Javier como Eduardo están poco a poco cosechando los frutos del constante trabajo que requiere el estudio de las ciencias jurídicas y por ello ahora me siento muy feliz y orgulloso de ser su amigo.
LatinBanks Project: Study on the legal and social implications of creating banks of biological material
El jueves tendré que estar en México para la 2ª reunión de los miembros del Proyecto LatinBanks financiado por la Comisión Europea. Me esperan tres días de arduo trabajo pues el Prof. Carlos Romeo Casabona, mi maestro, me ha encargado la organización del “meeting” así como el seguimiento del Proyecto. Tendré que realizar la presentación y seguramente la lectura de las conclusiones así que nuevamente me esperan un par de noches sin dormir para preparar mi intervención.
Creo que tengo todo bajo control así que nos irá muy bien por América.
Going to Jesusland (Arequipa)
Después de lo de México estaré en casa. Aprovecharé que estaré en América para concretar unas cuantas actividades que tengo pendientes en mi ciudad. Me alegra mucho el hecho de que podré volver a ver, después de unos meses, a mi familia y a mis viejos amigos.
No me gusta que mi AQP aún esté dominada por viejas tradiciones que detienen el progreso por el que mi tierra ha estado pasando durante los últimos lustros. Racismo contra el indígena, contra el negro o contra el gringo. . . iglesias que controlan la moralidad de mi gente y politiqueros que lucran mintiendo. . . Ojalá que un día Arequipa deje de ser JesusLand.
Mientras tanto en casa. . .
Tendré que dejar nuevamente a Chris por unos días. La voy a echar mucho de menos, pero no podemos comprar un pasaje para que me acompañe a AQP. Sé que a ella le hubiera gustado mucho conocer JesusLand, pero estoy seguro que ya tendremos oportunidad para poder ir nuevamente allí. ¿Qué voy a hacer sin ella durante todo este tiempo? Me parto la cabeza pensando en lo mucho que me va a hacer falta, pero me alegra el hecho de pensar que cuando vuelva nos vamos a encontrar y no vamos a separarnos por mucho tiempo. Te quiero mucho chinita.
Nada más que decir. A finales de julio tendré nuevas notas.
Hasta pronto.
EA
Bilbao, 1-VII-2008
Hoy tengo que visitar nuevamente a Crispinus. He pensado en llevarle un libro para que se distraiga y entretenga mientras dura su encierro en el manicomio, ¿pero qué libro le debo llevar? . . . tal vez uno de Derecho penal para que estudie él mismo su caso, o bien uno de humor contemporáneo . . . La duda lleva unos minutos ocupando mi mente hasta que al fin me decido por llevarle un libro que convine ambos temas: “El último trayecto de Horacio Dos” de Eduardo Mendoza. Los que han leído la obra de Mendoza ya sabrán que es un licenciado en Derecho que ha escrito numerosos libros de fino ―y, a veces, no tan fino― humor pero que, sin duda, nos hacen “partir de la risa”.
“El último trayecto de Horacio Dos” no es una excepción. El libro, escrito en forma de diario, combina tal cantidad de dosis de humor y sarcasmo, que unidos dan como resultado una obra que no dejará de entretenernos ni un minuto. He aquí el resumen de la obra que se ambienta en un futuro un tanto lejano:
Horacio Dos es el capitán de una nave interestelar que transporta desde la tierra a una serie de individuos “no deseados” a una estación espacial desconocida, incluso por él mismo. Estos individuos “no deseados” han sido agrupados en tres grupos: los delincuentes, las mujeres descarriadas y los ancianos improvidentes. El objeto del viaje, como ya lo he sugerido, es el de inocuizar a todos estos individuos, ya sea en la nave o ya sea en una estación espacial completamente aislada.
Durante el libro se relata la historia de las aventuras y grandes proezas que el tonto Horacio Dos, su tripulación y sus pasajeros tienen que pasar para llegar a un destino desconocido en un plazo también desconocido. La escases de alimentos, maquillaje (para las mujeres) y medicinas (para los ancianos) los lleva a tener serios problemas a bordo, al punto tal que, el primer segundo a bordo, llega a proponer que para evitar graves altercados la mejor solución es la de gasear preventivamente a los delincuentes . . . solución que, por supuesto no fue la que se optó al momento de decidir lo que se hará para solucionar los problemas de hambre, falta de maquillaje y medicinas.
Es así como Horacio Dos decide visitar sendas estaciones espaciales (con el objeto de abastecer la nave de provisiones para el viaje) donde le esperarán aventuras de todo tipo ocasionadas por diversas razones: desde la insubordinación de sus subordinados (que incluso le insultan), pasando por el amor que le profesa a una de las mujeres descarriadas (que “ligó” con todos y solo una vez con él), hasta llegar la falta de cordura en la toma de cada una de las decisiones que nuestro Horacio Dos tiene que tomar.
En conclusión, creo que la historia del patético y tonto Horacio Dos traerá muchas carcajadas a la boca de Crispinus, tal y como lo hizo conmigo y con Chris (quién, por decirlo al estilo de Mendoza, siempre está diez puntos por encima de guapa y cero por debajo de preciosa).
Nada más por hoy. Ahora tengo que hacer las maletas para hacer el viaje necesario para visitar a Crispinus, y luego viaje a Budapest . . . curso de Bioética y Bioderecho . . .
Hasta otra oportunidad.
EA
Bilbao, 22-VI-2008.
“Mi vida será como tu quieras que sea” suelo decirle al Estado de turno que me oprime ―antes era el peruano y ahora es el español―. Eso, además de la lucha constante contra el sistema establecido, es lo único que los activistas pro-“algo” como yo podemos hacer. Dicho esto, transcribo lo que le dije a Crispinus en la última visita que le hice en el hospital.
I
Cómo se llega a ser lo que se es
Después de haberme empapado con colosales cantidades de punk (materializado en la mayoría de sus formas: libros, música, documentales, películas, etc.) creo que he tocado el cielo y será muy difícil sacarme de allí. Por supuesto que no se me ocurre comparar mi “vida tan normal” ―en sentido peyorativo― con la “extraordinaria” de Nietzsche. He aquí la razón: yo no soy tan sabio, no soy tan inteligente, tampoco escribo tan buenos libros (de hecho, hasta ahora, no he escrito ni uno), no soy un destino ni, mucho menos, “dinamita”.
Aún no me he planteado, estrictu sensu, la pregunta del ¿qué soy? o del ¿cómo he llegado a ser lo que soy? . . . soy muy joven para complicarme la vida con la primera pregunta y el tema, además, me aburre (no sé cómo Nietzsche se preocupó por ello). . . quizás cuando frise los 30 o 40 me ocuparé con seriedad del asunto. No obstante, sobre la segunda cuestión ―la del ¿cómo he llegado a ser lo que soy?― debo indicar que existen una serie de hechos que no escapan de mi mente y que es menester anotarlos ahora: Las mil y una noches que, por supuesto con especial agrado y satisfacción, no he invertido durmiendo, sino leyendo, buscando información, trabajando en un escritorio, escribiendo, pensando, etc. etc. hasta ahora no me están dando un trabajo que me pague lo que quiero . . . ser mileurista es bastante duro y más aún cuando no vives a costa de tus padres. Por suerte el trabajo que tengo ―que consiste en las actividades que acabo de mencionar― no es para mí propiamente un “trabajo” sino más bien un “hobby” o una suerte de “distracción” . . . soy muy afortunado por el hecho de que me paguen (aunque sea poco) por hacer lo que me gusta!!!
Ese no es precisamente el único beneficio que el leer o el pensar me está otorgando, sino que hay uno que, sigilosamente, se camufla dentro de todo lo anterior: el hecho de poder ver el mundo de una forma que un zapatero o un decorador de casas no podría ni imaginar. Pero claro está que el zapatero o el decorador de casas, a su vez también tendrán una visión del mundo que yo tampoco podría ni imaginar!!! La curiosidad me está llevando a plantearme la siguiente pregunta: ¿cómo será la visión del mundo de la canaille?, ¿cómo será la visión del mundo de un zapatero, de un decorador de casas o de una sirvienta ―por razones que conozco, pero que no comprendo, este último trabajo en España es comúnmente desempeñado por la gente que viene del mismo continente del que yo vengo―?
II
Lo que “se es” otorga el monopolio sobre la toma de decisiones sobre determinados asuntos
Evidentemente las decisiones sobre todas las cuestiones que plantea la interacción social tendrán que ser resueltas por alguien que esté capacitado para ello . . . que peligroso sería hacer lo contrario!!! ¿Cómo podríamos dejar que el zapatero tome las decisiones que le corresponden un profesional biosanitario? Y por el contrario ¿cómo podríamos dejar al médico tomar las decisiones que le corresponden tomar al zapatero? Esto es lo que sucede con todo lo que pasa en el mundo. . . la falta de anarquía nos obliga a vivir en un mundo en el que unos tendrán que tomar las decisiones por los demás. . . esto trae consigo, ventajas y desventajas.
Es importante resaltar que todas las personas ―con el objeto de no convertirnos en un parásito social― tenemos que dedicarnos a hacer algo. Yo he escogido ser jurista, concretamente mi especialización es el Derecho penal y el Bioderecho. Mi vida está consagrada al estudio y análisis de los temas que conforman la rama que elegí. Creo estar capacitándome para poder tomar decisiones en un futuro no muy lejano. Estas decisiones tendrán que versar únicamente sobre los temas de los cuales soy especialista. Dado que yo no sé cómo demonios se arregla un zapato o cómo se decora una casa, no tengo la autoridad suficiente como para pronunciarme sobre esos temas. Que el zapatero arregle los zapatos, que el decorador decore casas, que la sirvienta sirva; yo haré lo mío sin meter mis narices en algo de lo cual no tengo ni la más remota idea (aunque los resultados me interesen).
III
Los revolucionarios del siglo de las luces ya se han ido
¿Qué aporte podría dar la canaille en beneficio de los habitantes del planeta? . . . No lo sé . . . la canaille de hoy ya no es la misma que la que en el siglo de las luces consiguió librar al pueblo del tirano que los subyugaba . . . gran parte de la canaille de hoy tiene como pasatiempo favorito el destrozarse el cerebro mediante el consumo de drogas como la marihuana (en cualquiera de sus formas) y viven a costa de papá hasta los 40, los miembros de la canaille encuentran mucha diversión al embrutecerse, al despojarse del poco entendimiento que per se tenían.
¿Cómo dejar que la canaille tome alguna decisión por el bien común?
Entiéndaseme bien. No estoy a favor de la prohibición del consumo de drogas. Creo que cada quién es libre de arruinar o no su propio entendimiento, pero esto no implica de manera alguna que nosotros, los que nos quedamos noches enteras estudiando las mejores formas de resolver tal o cual cuestión tengamos que acatar las decisiones a las que la canaille pueda arribar. Qué barbaridad!!!
IV
El “sentimiento” de lo grotesco
Aquí no termina todo. La decadence de la canaille se vuelve aún más grotesca cuando sus miembros se quejan porque no se les deja participar en la mejora de este mundo aun cuando nunca en sus miserables vidas han participado de forma activa en la lucha por el cambio del sistema establecido ―y con esto no me refiero al supuesto activismo que, por ejemplo en la Comunidad Autónoma Vasca, suelen practicar algunos de los miembros de la izquierda abertzale. Más adelante consagraré, al análisis de este tema, una nota especial―. Estos, la canaille, no conocen lo que es pararse en frente de las oficinas del gobierno con una pancarta que contiene alusiones consagradas al el respeto de los derechos sociales, o no conocen el dolor de pies que ocasiona el participar en una marcha pacífica por la abolición de toda tortura humana o no humana, o por participar en las actividades de diversas instituciones de defensa de algunos ideales, y por supuesto muchísimo menos saben lo que es donar de un porcentaje (aunque sea ínfimo) del sueldo para pagar por lo que le hacemos a los países de la periferia, etc.
He ahí la diferencia entre la canaille y los activistas pro-“algo”.
No puedo obviar el mencionar que en la España de hoy, la mayoría de los jóvenes se reputan activistas pro-“algo”. . . pero toda lucha pierde su sentido cuando se empiezan a argumentar razones estúpidas. Ej. “descarrilemos el desarrolismo”, “no a los transgénicos”, “jóvenes unidos para que los taxis sean amarillos y no blancos” o “asociación de personas que luchan para conseguir que el sol sea verde y que no brille tanto”.
No serán activistas los que luchen por luchar . . . para serlo hace falta una ratio.
V
La conclusión
Este mundo está arruinado. Y no porque nunca vaya a cambiar, sino porque el cambio tardará en llegar. Mis ojos nunca verán un mundo sin banderas, mis oídos siempre escucharán un himno nacional y los llantos de los animales que mueren explotados por el hombre, mis ojos nunca verán una Comunidad Autónoma Vasca libre de la lacra que corrompe sus juventudes, ni una latinoamérica unida que reclame (pero en serio) a Europa el respeto que nos merecemos, no veré un mundo sin políticas xenófobas, ni un mundo sin canaille.
Por ello vuelve a venir a mi cabeza la frase con la que empecé esta nota y que le suelo decir al Estado, pero esta vez la escribiré completa, pues al inicio de estas líneas solo dije la mitad:
“Mi vida será como tu quieras que sea . . . pero no te será fácil conseguirlo! ”
Por todas estas razones me siento orgulloso de que en un futuro podré decidir por los demás . . . me he ganado ese derecho . . . otros no.
EA
Bilbao, 22-VI-2008.
Al enterarme que Crispinus ha sido detenido bajo la acusación de haber cometido un nuevo asesinato y violación he cogido un vuelo barato que me ha llevado desde Bilbao hasta Italia por 6 euros con el principal objetivo de poder conocer la personalidad del acusado. Luego de pedir una serie de permisos para poder entrevistarme con Crispinus, y con el consentimiento de este, he podido entrevistarme con él hace dos días... la situción para mí era, por demás, muy alentadora pues tenía en frente mio a una de las personas a las que consagraré mi tesis doctoral, y por ello en un primer momento no supe que decir... al cabo de unos segundos Crispinus rompió el silencio y con una voz un tanto tímida pronunció la siguente frase: "Empty Cages... Facing the challenge of animal rights... by Tom Regan". Gracias a que en ese momento yo tenía en mi mano un bolígrafo, pude copiar dicha frase en una hoja, pero al levantar la cabeza Crispnus había desaparecido. La policia italiana me dijo que ya no quería hablar conmigo, pero que en dos semanas me recibiría a la misma hora. Un tanto confuso y apenado por no haber podido entrevistar al asesino, cogí el vuelo de regreso a Bilbao y una vez en casa me sumergí en internet para ver qué es lo que Crispinus habría querido decirme. Bastó con escribir la frase en Google para que en el acto me enterara de qué es de lo que Crispinus hablaba: un libro sobre los derechos de los animales... 4 días después me llegaba por correo la obra y tan solo 5 horas después ya la había leído. He aquí mi apreciación:
Pocos son los autores y los libros que atrapan al lector tanto como Tom Regan y su obra. Basta con empezar la lectura de "Empty cages" para rápidamente darse cuenta de qué trata el texto: ...de una jaula en la cual se encontraban hacinados varios gatos y perros, una persona cogió, utilizando unas largas tenazas metálicas, a una gata blanca viva para luego sumergirla brutalmente en agua hirviendo durante aproximadamente 10 segundos... aún viva pero magullada, la gata es despellejada hasta que, luego de ser arrojada a una cuba de piedra y de agonizar por unos minutos, muere.
Efectivamente, Jaulas vacías constituye una muy buena introducción al problema de los derechos de los animales, aunque, desde mi punto de vista, no la mejor, pues es Regan un ferviente defensor de la idea de que son moralmente relevantes todos aquellos seres que son "sujetos de una vida", noción que desde mi perspectiva ―siguiendo a Singer― no tiene relevancia al momento de dibujar la línea entre lo moralmente relevante y lo moralmente irrelevante.
El libro consta de 5 partes de las cuales la primera constituye una especie de llamamiento a las filas de los “defensores de los derechos de los animales” de toda la gente que aún no lo es. Describe Regan cómo una persona común y corriente puede terminar siendo un ferviente defensor de los derechos de los animales relatando cómo fue emplazado él personalmente para seguir esta forma de vida.
La segunda parte constituye el eje filosófico de la obra, pues analiza el autor la noción de “derechos morales”, su importancia y su fundamento. No comparto la idea de la existencia de los llamados derechos morales, pues desde mi perspectiva un derecho llega a ser tal únicamente desde que es positivizado en alguna norma jurídica ―en mi opinión, previamente no existe un derecho moral, sino únicamente el interés de proteger los bienes jurídicos de determinado individuo de un peligro concreto―. Como lo había indicado más arriba, Regan defiende la idea de que el fundamento de los derechos de los animales radica precisamente en la capacidad de ser “sujeto de una vida” y construye toda su teoría en base a esta idea.
Por su parte, la tercera parte nos ofrece un breve análisis sobre el estado actual de la legislación norteamericana respecto del cuidado de los animales sometidos a la explotación humana. Regan demuestra cómo los cuerpos legislativos articulados para “proteger” a los demás animales no tienen, en la práctica, el efecto deseado.
Es importante resaltar la cuarta parte del libro, pues es esta la que, en mi opinión, es la más importante de toda la obra ―debido, fundamentalmente, a que no coincido con la teoría que Regan ha estructurado para justificar el otorgamiento de derechos fundamentales a los demás animales y que desarrolla en los apartados anteriores―. El autor detalla minuciosamente todo el proceso de “metamorfosis” que sufren los demás animales para satisfacer las necesidades humanas, metamorfosis esta que, para los individuos que la padecen, implica cantidades inimaginables de dolor y sufrimiento. Es así como Regan nos detalla la forma en que se transforma a los demás animales en comida, en prendas de vestir, en espectáculos de diversión para el público y en instrumentos de investigación.
Por último, el autor finaliza la obra describiendo brevemente el trabajo que los defensores de los derechos de los animales han llevado a cabo hasta la fecha y, además apuntando algunas sugerencias para todos aquellos “emplazados”. No cabe duda que el último párrafo del epílogo constituye la parte más excitante de todo el texto, pues en él se vuelve a traer a colación la historia con la que empezó la obra: la historia de la gata que encerrada en una jaula esperaba el momento en que la sumergirían viva en agua hirviendo para el cocinero del restaurante pudiera despellejarla para satisfacer los paladares de los comensales. Regan relata cómo debería ser haber acabado esa historia (y todas las demás historias en la que otros animales esperan en sus prisiones el momento en el que serán asesinados): el cocinero entra al lugar donde se guardan todas las jaulas y, para sorpresa suya, encuentra todas vacías (incluso la que contenía hacinada a la gata blanca) y al lado de las prisiones a Regan y a mi de pie, preparados para explicar lo sucedido y dispuestos a afrontar lo que el destino nos depare.
En fin “Empty cages” es, sin lugar a dudas, una excelente obra que recomiendo a todos aquellos que aún se están introduciendo al estudio de algunos temas de filosofía contemporánea. Espero que Chris se anime a leer este libro pues, al fin de cuentas, no en vano Regan lo dedicado “a los emplazados, donde quiera que estén”.
PS. Me estoy preparando para mi nueva visita a Crispinus... ¿me comentará algo sobre este libro?
EA
Bilbao, 30-V-2008
Chris sabe que soy un ferviente seguidor teórico-práctico del utilitarismo de preferencia [para más detalles sobre el tema véase Singer, Ética práctica, pp. 6-11]. La defensa de los derechos de los animales ha constituido, durante el último lustro y junto con el Derecho penal, mi principal foco de atención dado el interés que despierta para mí el estudio de las diversas formas de opresión estatal. Por ello, como primera nota consagrada a la causa de la liberación animal, me ha parecido oportuno incluir el video de la canción "Quiero vivir" de la banda limeña Futuro Vegapop, pues en ella se intenta mostrar que algunos intereses de los demás animales son idénticos a los de los humanos.
Digo todo esto porque una de los principales argumentos de quienes defienden la idea de que el Estado no debe otorgar derecho fundamentales básicos a los demás animales, es que éstos carecen de consciencia, por lo que estarían físico-biológicamente incapacitados para poder tener interés en que los que los que los oprimimos nos abstengamos de hacerlo, pues con ello estaríamos causándoles algún perjuicio o daño en su integridad físico-psíquica o en su salud. Si bien es cierto que a mi juicio el poseer cierto grado de consciencia (autoconsciencia) es una factor irrelevante para debatir en torno al fundamento o justificación de los derechos fundamentales, intentaré a continuación indagar sobre la cuestión de que si es realmente cierto que los demás animales carecen de consciencia.
Pues bien, para poder determinar dicha cuestión, en principio debemos determinar y precisar la noción de la palabra consciencia. Los etólogos, indican que existen dos niveles o grados de consciencia: la primera es la perceptiva (que implica la percepción del entorno) y la segunda es la denominada autoconsciencia (que implica la capacidad de saber quién es uno o una misma en el mundo, por ejemplo, yo sé que soy Emilio José Armaza, y estoy seguro que no existen otros “Emilios Armazas” en el mundo con la misma experiencia y pensamiento que el mío). Naturalmente existen muchas especies animales que tienen consciencia perceptiva [Cfr. Bekoff, Nosotros los animales, pp. 65], como por ejemplo los humanos, los chimpancés, los cerdos, etc; pero también es posible que existan otros tantos que no la tengan, por ejemplo las ostras.
Estudios, ya no tan recientes, han demostrado como algunos chimpancés utilizan espejos para acicalarse partes de su cuerpo que sólo podrían ver de esa forma; incluso utilizan el mismo sistema para poder examinar las marcas que los científicos dejaron en sus cuerpos mientras éstos estaban sedados. De esto se puede deducir que los individuos a los que hacemos referencia estarían afirmado: “este (esto) soy yo”. Y, por otro lado preguntándose “¿qué me ha pasado?”.
Pues bien, demostrado otros animales son, al igual que nosotros, autoconscientes pasemos a analizar brevemente si la falta de esta capacidad es moralmente relevante para reducir el valor del sufrimiento de estos otros animales.
Supongamos que Juan ha sufrido un accidente que ha dañado irremediablemente su cerebro, de manera tal que ahora posee las mismas capacidades que una gamba (aunque no sabemos con precisión si estos animales son o no autoconscientes, para efectos del presente ejemplo vamos a suponer que no lo son). De esta manera tenemos a un humano que, a pesar de no ser autoconsciente, aún posee la capacidad de percibir el mundo que lo rodea. No sabe quién es ni que hace en este mundo, pero si sabe que si le doy un golpe le va a doler mucho. ¿Es el interés por evitar el dolor de Juan, menos valioso que mi interés por lo mismo? Desde ya nos atrevemos a indicar que el valor del interés por evitar el dolor no depende de la capacidad de autoconsciencia que posean o no los individuos que se pretendan comparar, sino únicamente de la capacidad de sufrir (lo que implica la presencia de la consciencia perceptiva). Nadie estará legitimado para prender fuego al brazo de Juan por el simple hecho de que este no sepa qué o quién es, ni que hace en este lugar.
A pesar de que, a mi juicio, la posesión o carencia de esta capacidad no es relevante al momento de hablar sobre la justificación de los derechos fundamentales de los animales, de todas maneras, me atrevo a afirmar que, sin lugar a dudas, entre otros muchos animales, todos los primates (humanos, chimpancés, gorilas y orangutanes), perros, vacas, cerdos, ratas, ratones, delfines, ballenas, cabras y casi todos los mamíferos poseen autoconsciencia pues esta capacidad se puede observar claramente de las interacciones que estos animales tienen con otros individuos en el seno de sus sociedades (véase que en las sociedades de casi todos los mamíferos el jefe o líder del grupo sabe perfectamente que lo es, y el súbdito, asimismo, conoce a la perfección el lugar que ocupa).
Como no tengo nada más que decir por ahora los dejo con el video prometido.
EA
Bilbao, 29-V-2008
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Peter Singer, Ética práctica, Traducción de Rafael Herrera Bonet, Cambridge University Press, Madrid, 2003.
Marc Bekoff, Nosotros los animales, Traducción de Rafael Boró, Editorial Trotta, Madrid, 2003.
La gente que vive Crespadoro está muy asustada por la incorregible conducta de Crispinus. Ha cometido 5 asesinatos a sangre fría, por los cuales ha estado en prisión durante 30 años y hace una semana ha sido liberado por haber cumplido ya su condena. Normalmente los pobladores no estarían aterrados por la liberación de un asesino común y silvestre ―Mesalina recuerda que la gente no se interesó ni escandalizó por la liberación de Tito quien estuvo buen tiempo en la cárcel después de haber asesinado “por emoción violenta” a su esposa, al amante de esta y a sus 3 hijos, luego de haber descubierto in fraganti ciertos actos de infidelidad―, pero con Crispinus sucede lo contrario. La gente está aterrorizada porque, el día de su liberación, nuestro personaje ha dicho a la prensa que no se arrepiente de lo que ha hecho y que volverá a hacerlo en cuanto tenga la oportunidad y, claro, no es nada gracioso tener un asesino suelto en medio de un pueblo tan pequeño.
Pues bien, el día y la hora ha llegado. Crispinus acaba de ser detenido bajo la acusación de la comisión de un nuevo homicidio (hace unas horas ha violado y asesinado a Julia, la chica que trabajaba en la panadería del pueblo) y éste ha reconocido su responsabilidad. La ley dice que nuestro personaje tendrá que pasar otros 6 años encerrado en la cárcel por la consumación de este nuevo homicidio, pero la gente no está contenta y no ha pasado más de unas horas para que las opiniones salieran por montones. Tiberio (astuto político que quiere ser alcalde del pueblo a como de lugar) ha dicho que si lo escogen en las próximas elecciones se encargará de acabar con la lacra de los delincuentes habituales ―pues así se les llama a los que delinquen con frecuencia― mediante la aplicación de la pena de muerte a todos aquellos que cometan más de tres delitos. Mesalina, en cambio, nos dice que lo mejor sería internar a Crispinus en una institución Psiquiatrica “hasta que se cure” luego de que este cumpliera los 6 años de prisión. Más sorprende la opinión de dueño de la panadería donde trabajaba Julia, pues indica que a Crispinus se le debería enviar a la cárcel por los 6 años que manda la ley y luego se le deberían amputar los brazos para que no vuelva a cometer ningún crimen de esta naturaleza. En la opinión de otros lo que debería hacerse con el asesino de Crespadoro es únicamente la agravación de la pena que la ley manda, es decir, ya no enviarlo 6 años a prisión, sino más bien de por vida.
Está claro que todas estas formas de agravación de la pena se imponen con el único fin de evitar que nuestro incorregible personaje vuelva a cometer otro asesinato y /o violación.
Si se le aplica la pena de muerte, si se le interna en una institución de rehabilitación por tiempo indeterminado, si se le amputa y/o mutila los brazos o si se le envía a prisión por el resto de su vida, la sociedad no está haciendo otra cosa que “defenderse de un ente peligroso”.
Nadie en el pueblo es partidario de que se le apliquen las penas que acabamos de describir en el párrafo anterior a Tito que asesinó a su mujer, a su amante y a sus 3 hijos al haber descubierto la infidelidad de la primera, pues todos saben que Tito no es un ente peligroso, sino únicamente un delincuente ocasional.
Me asaltan una serie de dudas ¿debería la simple peligrosidad fundamentar la agravación de las respuestas penales?, o ¿es mas bien ésta (la peligrosidad) una manifestación del derecho al libre desarrollo de la personalidad por el cual no se debería penar a nadie?, en ese sentido, y de agravársele la pena ¿se estaría agravando la pena a nuestro personaje por el simple hecho de tener una personalidad distinta a la de los demás?
En los próximos dos años intentaré dar una respuesta a este asunto, pero por lo pronto me atrevo a indicar (reservándome el derecho a la retractación de mis ideas) que me inclino por pensar que el poder punitivo estatal no debería inmiscuirse cuando la personalidad de los individuos a los cuales vigila es distinta a la de los demás. Teniendo como base la peligrosidad de Crispinus, creo que no se le debería ni asesinar, ni amputar los brazos, ni recluirlo de manera indeterminada en un centro psiquiátrico o en una prisión (a estos efectos ambos son lo mismo en cuanto que le privaran su derecho a la libertad), ni tampoco agravársele la pena (a sí sea tan solo un año).
Nada más por ahora.
EA
Bilbao, 11-V-2008
